AMLO podría perder frente a AMLO y la oposición puede ganar si va unida

La oposición al régimen de la 4T tiene la posibilidad real de competir electoralmente en el 2024, solo que no tiene a un líder carismático, con credibilidad y propuestas de ruptura, que convenza a la gente que no habrá vuelta a los males del pasado y que, igualmente, no se repetirán muchos de los yerros de quienes ahora nos gobiernan.

¿Por qué la oposición solo ofrece el pasado y no una nueva visión de futuro? Porque quiere justificar que ellos gobernaron mejor, tomando como referencia mucho de los errores cometidos por el régimen del presidente López Obrador, y porque hasta ahora no han sido capaz de proponer un mejor país más allá de lo que ellos creen que construyeron en el pasado.

Creen los dirigentes formales del PRI, el PAN y el PRD que los temas de violencia, la inseguridad y los problemas de la economía son suficiente para ganarle a un AMLO cuya aprobación sigue siendo aun medianamente aceptable. Deveras, ¿Le alcanzan a la oposición los errores de AMLO como para ganarle en las urnas? O ¿le alcanzará a AMLO lo que hasta ahora ha hecho, o dejado de hacer, como para seguir aplastando a la oposición?

Lo cierto es que hasta ahora el esquema es el mismo, y la lógica de este nos conduce al falso dilema de que para este país no queda de otra: O escoger entre los que quieren recuperar el poder perdido en el 2018, o continuar con lo que hasta hoy nos ha recetado la 4T.

Lo que ahora observamos en términos de agotamiento democrático de los partidos y de quienes detentan el poder es muy suigéneris: Mientras el presidente López Obrador gobierna bajo un relato opositor, la oposición ataca bajo un relato de añoranza del poder perdido, y a nombre de los mexicanos dice que ahora estamos peor. Es decir, tácitamente aceptan que lo mejor para el país es lo menos peor. Y AMLO a pesar de sus cuatro años en el poder, sigue culpando a los “conservadores” de los mismos males de siempre, lo que implícitamente significa que no ha hecho mucho por erradicarlos.

Pero volviendo al tema de la lucha por el poder, no basta con que un buen sector de la clase media y media baja pueda estar inconforme con el actual régimen, sino existe oposición con solvencia moral y política para dar la batalla, y con un líder que influya de manera importante en el electorado.

Por decirlo de algún modo, emocionalmente no existe en el país, ni del lado opositor ni en MORENA, un Andrés Manuel del Andrés Manuel.

Si acaso, el único que provoca una presencia emocional y evocatoria en un amplio sector de los mexicanos es el joven Luis Donaldo Colosio Riojas quien, sin levantar aún la mano, aparece en las encuestas serias con números sorprendentes y muy competitivos electoralmente hablando.

Hasta hoy, los únicos esfuerzos de la oposición por tratar de influir en los mexicanos se centran en descalificar todo, completamente todo, lo que ha hecho y dejado de hacer este régimen. Y pueden tener razón en muchas cosas, pero el problema es que sus dirigencias formales y los personajes que en otros tiempos gobernaron e influyeron, tienen poca credibilidad o de plano carecen de ella.

Sin embargo, pese a ello, pudiera haber factores y circunstancias que en un momento determinado incidan en un eventual triunfo de la oposición:

A).- Fundamentalmente si va unida con un solo candidato. Fracturarse sería fatal porque, de entrada, AMLO tiene el 51% de los votos en la bolsa.

B).- Si el Presidente elige a la más débil de las corcholatas. (Nótese la connotación femenina de corcholata)

C).- Si la la ruptura con la 4T de Ricardo Monreal y de otros líderes morenistas se hace realidad.

Bajo las condiciones arriba descritas, independientemente de sus limitaciones conceptuales para construir una nueva nación y, por lo mismo, recuperar su modelo y privilegios del pasado, la oposición puede arrebatarle a la 4T el poder en el 2024, sobre todo si tiene el tino de ir unida y con un buen candidato o candidata.

Por lo pronto López Obrador, encarnado en MORENA, sigue jugando con la pizarra porque, ya se sabe, la oposición nunca ha influido en las altas o bajas del presidente y más bien podemos resumir que en este aspecto el principal enemigo de AMLO es el propio AMLO, de modo que los resultados de las encuestas dependen mucho de él y no de sus adversarios.

Lo mismo ocurrirá en la encuesta constitucional de 2024 para elegir al próximo Ejecutivo Federal.