Cuarto desinforme

Desinformar significa dar información manipulada intencionalmente para conseguir ciertos fines. Es un subgénero de la información errónea que se relaciona con la propaganda y también con el fenómeno de las fake news.

Si analizamos el contenido del mensaje que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador dirigió a la nación con motivo de su Cuarto Informe de Gobierno, nos resulta sencillo concluir que no informó sobre el desempeño de su administración, sobre avances del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, ni tampoco compartió datos basados en cifras verificables. Por el contrario, el presidente sólo se dedicó a comunicar un mensaje político distante a la rendición de cuentas con transparencia.

“No basta el crecimiento económico, sino que es indispensable la justicia. En la nueva política económica, moral y social que hemos aplicado desde el principio de nuestro gobierno, se ha desechado la obsesión tecnocrática de medirlo todo en función de indicadores de crecimiento que no necesariamente reflejan las realidades sociales” expresó López Obrador, con lo que dejó clara su negativa a ser evaluado. No acepta las métricas porque sabe muy bien que sale reprobado.

Otra expresión que pintó al presidente como un clásico populista fue la siguiente: “El fin de un Estado es crear las condiciones para que la gente pueda vivir feliz”. Aquí es válido preguntarnos si la gente puede estar feliz con un gobierno que tolera el incremento de la violencia, desatiende los servicios de salud, no sabe cómo contrarrestar los efectos de la inflación y retira apoyos financieros y fiscales a los sectores productivos.

Lo más lamentable del mensaje del cuarto informe es que vimos a un Presidente de la República que no es capaz de reconocer con honestidad los problemas que padece nuestro país. López Obrador sigue en su caja de cristal, en su otro México, en el de la utopía llamada cuarta transformación.

El presidente llega al cuarto año de su administración con el mismo patrón con el que inició: culpando al pasado, polarizando a los mexicanos y perdiendo el valioso tiempo en sus conferencias mañaneras a las que les dedica 4 horas -preparación desarrollo y evaluación- de su agenda diaria; tiempo valioso que podría dedicar a proyectar, planear y evaluar.

A partir de este mes López Obrador se pondrá en modo de campaña electoral. Lo veremos más agresivo y malhumorado. Descalificará a diestra y siniestra. Así lo veremos.

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