No acusa, sospecha…

Complicada le resultó al gobernador Rubén Rocha Moya su conferencia semanal. Dos temas ocuparon más su tiempo y atención: la cena del presidente López Obrador con empresarios sinaloenses -celebrada hace 19 días- y el acarreo de votantes en la pasada elección de consejeros de Morena -realizada hace 9 días-. Al homicidio de Juan Miguel Silva Alvarado, subdirector de la Policía Municipal de Culiacán -ejecutado hace 35 horas- sólo le dedicó 3 minutos de un total de 100 minutos de duración de la conferencia.

El gobernador se limitó a expresar su lamento y comentó que le pareció extraño que los policías escoltas no apretaran el botón de pánico. No se comprometió a coadyuvar a esclarecer el trágico hecho para castigar a los culpables conforme a la ley. Dejó el caso en manos de la Fiscalía General del Estado. Rocha Moya se mostró indolente y se lavó las manos. De esa manera mandó señales de desaliento para los integrantes y familiares de las fuerzas policiales y de preocupación para los habitantes de Sinaloa.

El tema de la cena del presidente Andrés Manuel con empresarios sinaloenses lo convirtió en una especie de nota de periodismo de espectáculos ya que ventaneó a los asistentes dando detalles que rayaron en la frivolidad y la imprudencia.

“La cena no la solicité yo me la propuso el presidente”, “Todos los empresarios sabían a lo que iban”, “Javier Gaxiola fue como empresario no como servidor público”, “Juan José Arellano es polémico”, “Son medio agarrados los Coppel”, “Tres empresarios no asistieron por Covid”, “No se acabalaron veinticinco empresarios de la 4T”. “Ni yo mismo sé si van a cooperar”. Así, los comentarios del señor gobernador a los que dedicó 26 minutos.

Sobre la jornada electoral para elegir consejeros de Morena, Rocha Moya reconoció y aprobó el acarreo de votantes realizada por candidatos de su partido, pero fustigó el que realizaron los candidatos vinculados al Partido Sinaloense. Es decir, Rocha tiene distintas varas para medir una misma acción. A sus allegados los justifica, a sus adversarios los condena.

El malestar del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa subió de tono, se desbocó y arremetió contra su otrora aliado. Calificó la participación del PAS de atraco político y mala leche. Especuló sobre la plática de Héctor Melesio Cuén con Mario Delgado y con Adán Augusto López. Le reclamó a Cuén no tomarlo en cuenta para transitar con su gente a Morena. Comentó que dicen que el partido local se mantiene de la UAS, pero a él no le consta y menos que lo haga el rector Madueña.

Finalmente, como suele acostumbrar, el gobernador reculó y aclaró: No acuso, sospecho.

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